CAPITULO 4
A medida que uno trabaja sobre sí mismo se va
comprendiendo cada vez más y más la necesidad de eliminar radicalmente de su
naturaleza interior todo eso que nos hace tan abominables.
El sentido de la auto-observación Intima, se
encuentra atrofiado en todo ser humano; trabajando seriamente,
auto-observándose de momento en momento tal sentido se desarrolla en forma
progresiva.
Ante el sentido de auto-observación íntima cada
uno de esos yo es que en nuestro interior habitan, asumen realmente ésta o
aquella figura secretamente afín con el defecto personificado por la misma.
Indubitablemente la imagen de cada uno de estos yoes tiene cierto sabor
psicológico inconfundible mediante el cual captamos, capturamos, atrapamos,
instintivamente su naturaleza íntima y el defecto que le caracteriza.
Es necesario tomar nota sobre nuestros estados
psicológicos diarios, si es que de verdad queremos cambiar definitivamente.
Antes de acostarnos conviene que examinemos nuestros hechos ocurridos en el
día, las situaciones embarazosas, la carcajada estruendosa y la sonrisa
sutil.
Mucho tenemos que eliminar y mucho tenemos que
adquirir. Se hace necesario hacer un inventario para saber cuanto nos sobra y
cuanto nos falta. Es claro que el yo pluralizado (nuestros defectos) salen
sobrando, es algo inútil y perjudicial.
Si queremos dejar de ser maquinas, si queremos
despertar conciencia, tener verdadera capacidad de hacer, es urgente empezar
por conocemos a sí mismos y luego disolver el yo psicológico (defectos) Cuando
el yo pluralizado se disuelve solo queda de nosotros el ser verdadero.
Un gran hombre después de haberse estudiado a
sí mismo descubrió que tenía doce defectos, que le estaban perjudicando. Este
hombre dijo: Así como es imposible cazar doce liebres al mismo tiempo, porque
cazador que lo intentara no cazaría ninguna así también es imposible acabar con
mis doce defectos al mismo tiempo.
Este hombre llegó a la conclusión de que sería
mejor acabar primero un defecto y luego otro. Decidió dedicarle dos meses a
cada defecto.
Cuando el hombre llegó a los 24 meses ya no
tenia los defectos, había acabado con los defectos que le impedían llegar al
triunfo. El resultado fue maravilloso. Este hombre se convirtió en el primer
ciudadano de los Estados Unidos, su nombre: Benjamín Franklin. La enseñanza
gnóstica da el método necesario para terminar con los defectos.
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