CAPITULO 9
Todos somos títeres de los yoes, egos, demonios
o defectos.
Por todas partes se oyen lamentos, guerras,
sangre, pestes, fusilamientos, raptos, asesinatos, etc. Este es el castigo
actual de la Humanidad.
La humanidad entera es manejada como un títere,
controlada por los egos. Ellos matan, roban, violan, mienten, etc., y después
de los actos su conciencia embotellada empieza a llorar y la persona que sirvió
como instrumento de la acción cuenta que no supo a qué horas se embruteció.
El cerebro es el órgano transmisor, el órgano
que recibe las órdenes y las distribuye al cuerpo según el defecto que domina
nuestra mente en ese momento.
Es el cerebro el centro control del cuerpo
físico. Del 100 por ciento de órdenes que emite el cerebro al cuerpo físico, el
99 por ciento son controladas por el Yo Psicológico.
Raras veces el hombre ha recibido un llamado de
piedad, de amor, de armonía, cuando tenemos esas inquietudes de amor por algún
momento, es porque el Real Ser Crístico dentro de nosotros, o la pequeña
porción de conciencia (que es sólo el 3 por ciento) que tenemos, ha penetrado
en ausencia de los Yoes, al cerebro para darnos una señal de auxilio. Darnos un
aliento de Paz, pero, esto no dura mucho, puesto que el Yo es tan perverso que
no permite que nos demos cuenta de que existe una poderosa molécula Crística
dentro de nosotros.
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